Se
supone que todos sabemos como somos, al menos a grandes rasgos nos conocemos a
nosotros mismos (probablemente unos mucho más que otros) Somos conscientes de
lo que nos gusta, lo que queremos expresar y ocultar, como nos comportamos,
como queremos ser o actuar en cada situación para mostrar lo que nos interesa. Creemos
realmente que todo eso que pretendemos exteriorizar es recibido tal cual lo vemos bajo
nuestro punto de vista interno. Exactamente como queremos que se aprecie o como
no podemos evitar que luzca. Nos figuramos que con cada acto impartimos la
imagen deseada, o al menos lo intentamos.
Pero si
nos ponemos a reflexionarlo realmente desconocemos que demostramos, lo que efectivamente
se ve, como se muestra todo eso que
queremos enseñar u ocultar. Cuales son las reacciones involuntarias o
estrictamente predeterminadas que se exteriorizan.
Por
eso, ¿Nunca han deseado poder verse a través de los ojos de otras personas?
Es decir,
poder apreciar de primera mano como realmente nos proyectamos al exterior, que
sensaciones emanamos, que aspecto realmente presentamos ante los demás. Que reacciones
despertamos en la gente. Qué es lo que ciertamente mostramos de nuestra esencia.
Qué cosas son las que nos caracterizan, que rasgos enloquecen y que otros
enfurecen. Cuántas manías o tics desconocidas
tenemos. Qué carácter realmente enseñamos…
Está claro
que ninguno de nosotros (al menos no la gran mayoría) considera que los demás
le ven como un tonto, un egocéntrico ególatra o simplemente un bonachón sin remedio.
Probablemente tengamos (o deberíamos
tener) una consideración propia como
personas buenas, al menos algo inteligentes, con el egocentrismo justo y el
carisma necesario, entre otras cosas; pero de
todo eso que sospechamos que tenemos… ¿Qué es lo que realmente puede ver
el mundo exterior?
Jenn..*